OpenAI desmantela granjas de trolls de Rusia e Irán: periodistas falsos con ChatGPT en medios reales

OpenAI desmantela granjas de trolls de Rusia e Irán: periodistas falsos con ChatGPT en medios reales
OpenAI desmanteló el 8 de octubre dos operaciones de influencia —una rusa y otra iraní— que usaban ChatGPT para inventar periodistas falsos y think tanks falsos y colar sus historias en medios reales. Irán empujaba propaganda anti-Ucrania y división en EEUU e Israel por la guerra; Rusia operaba un falso centro de estudios en América Latina cuyo personal ni sabía para quién trabajaba.

La red iraní, según The Straits Times, usaba siete personajes de periodistas occidentales falsos y colocó casi 100 artículos —uno firmó como «Ervin Hoskins» en un diario local de Florida—. Las instrucciones iban en persa y todo apunta a una granja comercial de influencia «for-hire». A los artículos se sumaban oleadas de comentarios generados en minutos, en inglés y persa, pintando a EEUU como agresor, a Israel como aliado poco fiable y a Irán como víctima desafiante pero resiliente.

La rusa, alias «Dark Clark», controlaba el «Centro de Investigación Social» con identidad falsa y empleados locales que investigaban de buena fe sin saber que respondían a Moscú. ChatGPT redactaba informes internos y cartas falsas; el foco: Ucrania más política doméstica de Argentina, Bolivia y Ecuador. OpenAI baneó los clústeres de cuentas de ambos países.

El detalle operativo que delata la escala, vía The Verge: los operadores metían capturas de posts en el chat, pedían tandas de respuestas alineadas y las publicaban en minutos —incluidos auto-elogios a sus propios artículos para inflarlos—. También generaron dos docenas de tandas hostiles contra Iran International, la cadena crítica con Teherán.

Es el último capítulo del género «falsos frentes con IA» que OpenAI documenta en su reporte de disrupción: actores estatales explotando herramientas abiertas y baratas para producir propaganda sofisticada a escala industrial. La novedad no es el engaño —los think tanks fantasma existen desde la Guerra Fría—, es la velocidad: del screenshot al artículo publicado en una tarde.

La moraleja para lectores y redacciones: el byline ya no acredita nada y el think tank de la esquina puede tener sede en otro continente. Verificar la firma es el nuevo leer la noticia. La historia la adelantó @aipost.

Fuentes
The Straits Times · The Verge · @aipost (Telegram)

Crédito de la imagen: Escribiendo el momento, rawpixel vía Wikimedia Commons (CC0, foto original de Unsplash).
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