El presidente Donald Trump afirmó que la inteligencia artificial podría ser «mucho más grande que internet», argumentando que quien lidere esta carrera definirá la próxima era.
Agregó que Estados Unidos se encuentra actualmente «sustancialmente número uno» en inteligencia artificial.
Trump asegura que la Inteligencia Artificial superará el impacto del nacimiento de Internet y prioriza la victoria frente a China
Washington D.C. — En una reciente entrevista concedida a la cadena de noticias económicas CNBC, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una contundente afirmación sobre el futuro de la tecnología global: la inteligencia artificial (IA) no solo es una revolución en marcha, sino que su escala será «mucho más grande que el internet» que transformó el mundo a finales de la década de 1990.
Durante su intervención, el mandatario estadounidense enfatizó el carácter estratégico de esta carrera tecnológica, argumentando que la nación que logre liderar el desarrollo de la IA definirá de manera absoluta la próxima era geopolítica y económica.
Desregulación, energía y el "enfoque de libre mercado"
Las declaraciones presidenciales coinciden con un intenso debate en Washington sobre los límites normativos de los modelos de frontera (los sistemas de IA más avanzados y potentes). A diferencia de los enfoques regulatorios estrictos planteados en años anteriores, la administración Trump ha consolidado una política de laissez-faire (dejar hacer) y "Estados Unidos Primero", diseñada en estrecha colaboración con los titanes de Silicon Valley para evitar frenar la innovación.
Esto se vio reflejado en la Orden Ejecutiva firmada por el mandatario el pasado 2 de junio de 2026, titulada Promoción de la Innovación y Seguridad de la Inteligencia Artificial Avanzada.
El desafío energético: De acuerdo con el propio mandatario, sostener el liderazgo mundial en IA exigirá una infraestructura colosal.
Trump reveló que la industria requerirá aproximadamente el doble de la capacidad de generación eléctrica actual en EE. UU. Para solucionar este cuello de botella, su gobierno implementó una política que permite a las empresas tecnológicas construir de forma independiente sus propias plantas de generación eléctrica de miles de millones de dólares a fin de alimentar sus centros de datos sin colapsar la red pública.
La soberanía de los semiconductores: El factor microchips
El presidente vinculó directamente el dominio de la IA con la repatriación de la manufactura de semiconductores de alta tecnología.
Esta agresiva estrategia de infraestructura no solo busca restar dependencia de mercados asiáticos tradicionales como Taiwán o Corea del Sur, sino asegurar que los componentes de hardware necesarios para entrenar los modelos de IA del mañana se diseñen y fundan dentro de sus fronteras.
El auge de la IA ha dejado de ser únicamente un asunto de software empresarial para convertirse en el epicentro de la seguridad nacional y la economía global, donde la administración estadounidense busca consolidar una ventaja insalvable mediante incentivos energéticos, producción nacional de hardware y una política regulatoria de manos libres.
Para complementar esta información sobre las acciones directas de la Casa Blanca con los líderes del sector tecnológico, puede ver este reporte de Bloomberg sobre el anuncio del
