Google registra su primer trimestre con flujo de caja negativo por inversión masiva en inteligencia artificial

Google registra su primer trimestre con flujo de caja negativo por inversión masiva en inteligencia artificial
Alphabet, la matriz de Google, acaba de reportar su primer trimestre con flujo de caja negativo desde que la empresa salió a bolsa. El motivo es claro: una inversión récord en infraestructura de inteligencia artificial que ha superado los 44,900 millones de dólares solo en el segundo trimestre de 2026.

A pesar de que los ingresos totales alcanzaron los 119,800 millones de dólares —superando las expectativas de los analistas—, el gasto en capital (capex) fue tan agresivo que el flujo de caja libre cayó a -5,800 millones de dólares. Para dimensionar la magnitud: en 2022, antes del boom de la IA, Google invertía apenas 22,000 millones anuales. Ahora proyecta hasta 205,000 millones para todo 2026, casi el doble de los 91,000 millones de 2025.

Google Cloud fue el motor de crecimiento, con 24,800 millones de dólares en ingresos (+23.8% trimestral), impulsado por la demanda de servicios de IA. YouTube Ads aportó 11,100 millones (+12%), mientras que las búsquedas alcanzaron 63,300 millones. Sin embargo, el mercado reaccionó con nerviosismo: las acciones de Alphabet cayeron aproximadamente un 5% tras el anuncio.

El CEO Sundar Pichai defendió la estrategia ante los inversionistas: "Estamos en un momento de oportunidad extraordinaria con la IA". Pero no todo son buenas noticias dentro de la compañía. El modelo Gemini 3.5 Pro sigue retrasándose —aún en pruebas con un grupo reducido de socios— y se reportan dificultades para igualar el rendimiento de GPT 5.6 de OpenAI y Claude Mythos de Anthropic. Además, una ola de renuncias de investigadores clave de IA ha sacudido a la división de inteligencia artificial de Google.

El caso de Google refleja la tensión que atraviesa toda la industria tecnológica: invertir masivamente en IA o arriesgarse a quedarse atrás. Mientras los ingresos crecen, el ritmo de gasto genera dudas sobre cuándo —y si— se verá el retorno de esta apuesta billionaria por la inteligencia artificial.
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