Dos ensayos de fase 3, la última etapa antes de pedir la aprobación de un fármaco, probaron la retatrutida en personas con apnea obstructiva del sueño y obesidad o sobrepeso: en ambos casos redujo más que el placebo las pausas respiratorias por hora.
La apnea obstructiva ocurre cuando la garganta se cierra mientras la persona duerme, el aire no pasa y el cerebro despierta a medias, a veces decenas de veces por noche. El resultado es sueño fragmentado, somnolencia diurna y un riesgo cardiovascular más alto con los años.
La retatrutida imita a la vez tres hormonas que le dicen al cuerpo que ya ha comido y que gaste más energía: el polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa (GIP), el péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) y el glucagón. Esa combinación la distingue de los fármacos actuales, que actúan sobre uno o dos de esos receptores.
Los ensayos midieron el índice de apnea-hipopnea, es decir, cuántas veces por hora se interrumpe la respiración o se vuelve superficial. La reducción fue mayor con retatrutida que con placebo en los dos estudios, según los resultados publicados en The New England Journal of Medicine.
El mecanismo más plausible es indirecto: al bajar de peso desaparece grasa que estrecha las vías respiratorias. Por eso el tirzepatida, un fármaco parecido que actúa sobre dos de esas hormonas, ya está aprobado en Estados Unidos para la apnea del sueño en personas con obesidad.
Ese precedente importa porque marca el terreno regulatorio: la apnea dejó de tratarse solo con máquinas de presión positiva (CPAP) y cirugía, y empezó a considerarse una condición metabólica con tratamiento farmacológico.
Quedan preguntas abiertas. Los ensayos de fase 3 suelen durar meses, no años, así que falta saber si el efecto se sostiene, qué pasa cuando se suspende el fármaco y cómo se comporta el perfil de efectos adversos gastrointestinales, habitual en esta familia de medicamentos.
También está el costo y el acceso: son tratamientos crónicos, no curas puntuales, y la apnea es una condición infradiagnosticada en buena parte del mundo, donde mucha gente duerme mal durante años sin saber por qué.
Lo relevante del resultado no es solo el peso perdido, sino que el objetivo clínico empieza a moverse: menos pausas respiratorias por noche significa menos despertares y, en teoría, menos consecuencias a largo plazo.
Fuentes
ciencia, salud y tecnología — Una inyección semanal para adelgazar reduce también las pausas respiratorias al dormir
Crédito de la imagen: Troy Zhen, Unsplash
Retatrutida semanal reduce las pausas respiratorias de la apnea del sueño




