La NASA envía GIMLI al cráter Marius: a buscar el tubo de lava donde vivirán los astronautas

La NASA envía GIMLI al cráter Marius: a buscar el tubo de lava donde vivirán los astronautas
La NASA seleccionó la investigación GIMLI para resolver uno de los misterios más tentadores de la Luna: si el pozo de Marius Hills —un agujero de 65 metros de ancho y 34-40 de profundidad descubierto en 2009 por la sonda japonesa Kaguya— desemboca en un tubo de lava subterráneo donde podrían vivir los astronautas.

El paquete, anunciado el 30 de septiembre dentro de las nuevas investigaciones para la base lunar, desplegará en el pozo radar de penetración, sensores sísmicos, un gravímetro y cámaras. La lógica es física pura: los huecos vacíos alteran las tres señales. Si hay caverna, se mide; si se mide, se dimensiona. Lidera el Planetary Science Institute, dentro del programa PRISM de la NASA.

El premio sería doble, explica la agencia: una cueva natural ofrece estabilidad térmica y escudo contra radiación y micrometeoritos —refugio listo para hábitat— y una ventana al pasado volcánico que construyó la superficie que vemos hoy. Confirmarlo «podría cambiar la planificación de hábitats».

La zona no es casual: Marius Hills, en Oceanus Procellarum, concentra domos volcánicos de cientos de metros. Lleva años sospechándose que sus pozos son tragaluces de tubos colapsados; lo que falta es evidencia geofísica directa desde la superficie, no desde órbita. GIMLI va a buscarla con lander y rover.

El video que circula resume el sueño: tubos de lava de kilómetros como avenidas techadas para la Artemisa permanente. La Luna tiene techo; solo hay que comprobar que no gotea.

Próximo paso: mediciones, no esperanza. Si el pozo respira caverna, Marius Hills pasa de curiosidad geológica a candidata a primera dirección postal fuera de la Tierra.

Fuentes
NASA (oficial) · @senalesdelespacio (Telegram)

Crédito de la imagen: Superficie craterizada de la Luna, NASA vía Unsplash (licencia Unsplash).