La sonda Hera de la ESA empieza a frenar para no pasarse de largo y orbitar Dídimo y Dimorfo. Dos años y días tras despegar, encendió 93 minutos sus motores principales apuntando al sistema binario; la maniobra salió sin problemas, según Microsiervos (16-oct).
La física: a 12 km/s relativos hay que igualar la velocidad orbital del sistema. Tres propulsores de hidracina a la vez recortan cientos de m/s; el 22-oct un segundo encendido de 31 min afina, y tres transiciones menores dejan la relativa casi a cero, según la ESA.
El objetivo es la cicatriz de DART: en sep-2022 la NASA estrelló su nave contra Dimorfo para desviarlo —el primer cambio deliberado de órbita de un cuerpo celeste—. Hera medirá cráter, masa (<10% de error) y dinámica para validar la defensa planetaria por impacto.
La llegada tiene suspense: se ignora cuánto tumba Dimorfo tras el golpe ni si quedan escombros cerca. Nov-dic: caracterización a 25-30 km; en 2027 dos CubeSats, uno que aterrizará en la lunita, como detalló heise.
El guiño histórico: Hera debió estar antes que DART, pero política y financiación la retrasaron (en estudio desde 2004, fondos en 2019). Llega tarde al impacto y a tiempo a la ciencia.
Frenar en el vacío para no perderse el asteroide: la maniobra más difícil desde el despegue, a 12 km/s. Y salió bien.
El dato que redondea: Hera fotografió su destino a 236.500 km como un solo píxel más brillante, dos años exactos tras despegar huyendo del huracán Milton. De píxel a órbita en un mes.
Fuentes
Microsiervos: Hera empieza a frenar
ESA: Braking news, a frenar
heise: Hera medirá la cicatriz de DART
Crédito de la imagen: Hera frenando vista hacia Dídimo y Dimorfo, ilustración ESA vía Microsiervos.
Hera empieza a frenar: la ESA va a orbitar la cicatriz de DART
