Le preguntaron a Jeff Bezos si la IA es una burbuja. Su respuesta no fue una predicción: fue una historia sobre la fibra óptica que se instaló en los años del boom de internet y sobre las empresas que la financiaron.
"Sí, es el ejemplo perfecto. Toda esa fibra óptica que se tendió, y por cierto, las empresas que la tendieron quebraron", dijo. Dos cosas ocurrieron al mismo tiempo. El cable quedó bajo tierra y ahí sigue. El capital se fue a cero y ahí se quedó.
Ningún inversionista racional habría financiado tanta fibra. La demanda todavía no existía y los rendimientos jamás justificaron el gasto. La manía lo financió. Y el sobre‑construir es lo único en lo que una burbuja es confiablemente buena.
Cada kilómetro sigue bajo tierra. Netflix transmite sobre ella. Toda la economía de la nube corre sobre capacidad comprada a pérdida por quienes fueron barridos antes de que llegara el pago. Eso es lo que hace una burbuja: mueve dinero de los inversionistas al público y lo llama corrección del mercado.
Los centros de datos que hoy se levantan tienen la misma forma. Concreto, energía y silicio que sobrevivirán a quien hoy los paga. Las empresas que ganaron internet se construyeron sobre lo que todos los demás pagaron. Amazon fue una de ellas.
Fuente imagen: Jeff Bezos en la inauguración de Amazon Spheres (Seattle, 2018). Fotografía de Seattle City Council, licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons.
Jeff Bezos explica la burbuja de la IA con una historia que nadie quería recordar
