Elon Musk ha vuelto a los titulares con declaraciones devastadoras sobre la guerra silenciosa que divide a la industria de inteligencia artificial. En entrevistas recientes, el cofundador de OpenAI —quien demandó sin éxito a Sam Altman entre 2024 y 2026— ha expuesto con crudeza por qué Anthropic existe y qué la separa de OpenAI.
Según Musk, Dario Amodei —exvicepresidente de investigación de OpenAI— abandonó la empresa junto a siete colegas en 2021 porque "no confiaban en Sam Altman". Esta desconfianza se materializó en la fundación de Anthropic, una empresa que se posicionó como la alternativa ética a OpenAI, enfocada en la seguridad de la IA como principio rector y no como objetivo secundario.
Musk fue implacable con Altman: "Si comenzaste una organización sin fines de lucro que pretendía ser una empresa de IA de código abierto y de alguna manera se convirtió en una empresa con fines de lucro valorada en miles de millones con código cerrado, creo que dirías: Espera un segundo, eso es exactamente lo contrario para lo que doné el dinero". Esta crítica resume el malestar profundo de Musk con la transformación de OpenAI.
Sin embargo, Musk reconoció la integridad de Amodei: "Creo que Dario es una persona de muchos principios y le importa mucho las cosas. Le importa el futuro del mundo. Todos los que he conocido en Anthropic hasta ahora parecen bien intencionados". Esta distinción entre los dos líderes —Altman como el pragmático que priorizó el crecimiento, Amodei como el hombre de principios que priorizó la seguridad— define la batalla ideológica más importante de la era de la IA.