China acaba de cruzar una frontera de la neurotecnología: ha realizado la primera implantación de una interfaz cerebro-computadora (BCI) invasiva con aprobación comercial del mundo. El dispositivo, bautizado NEO, se convirtió en el primer implante cerebral invasivo autorizado para uso comercial por la Administración Nacional de Productos Médicos de China (NMPA) en marzo de 2026.
Desarrollado por la empresa Neuracle Technology (Shanghai) junto a la Universidad de Tsinghua, NEO es un implante del tamaño de una moneda que se coloca sobre la dura madre (la membrana que recubre el cerebro) mediante un abordaje extradural. Cuenta con 8 electrodos de registro que detectan las señales neuronales en cuanto el paciente intenta mover la mano. Una inteligencia artificial decodifica esas señales en tiempo real y las convierte en comandos digitales que controlan un guante robótico de rehabilitación.
El primer receptor fue un paciente que sufrió una lesión medular en un accidente automovilístico hace casi 10 años, con un movimiento de mano severamente comprometido. En lugar de depender de nervios espinales dañados, ahora puede mover la mano simplemente pensando en el movimiento. El sistema está indicado para personas de 18 a 60 años con tetraplejía por lesión cervical que conservan cierta función en los brazos.
La mayoría de las BCI invasivas sigue atrapada en ensayos clínicos; NEO es distinto porque ya cuenta con aprobación regulatoria para uso médico comercial, un hito para la neurotecnología global. El logro también subraya la apuesta industrial de China, que en su XIV Plan Quinquenal declaró a las BCI como "industria del futuro" y, días después de la autorización, integró el dispositivo al sistema de seguros de salud mediante un código específico. Mientras tanto, en Estados Unidos los esfuerzos de Neuralink de Elon Musk permanecen en fase experimental.
Fuentes: Reuters, Scientific American, Xinhua, MIT Technology Review, Fudan University, Bird & Bird.