Un nuevo análisis de The Economist revela que desde el lanzamiento de ChatGPT, la inteligencia artificial generativa ha aumentado drásticamente la cantidad de contenido que se produce en prácticamente todas las industrias creativas.
Libros, música, software, artículos científicos e incluso documentos legales se están generando a un ritmo que habría sido difícil de imaginar hace apenas unos años. Amazon ha visto un aumento masivo en libros electrónicos escritos con IA, las plataformas de música reciben decenas de miles de canciones generadas por IA cada día, los desarrolladores envían código más rápido con asistentes de IA, los investigadores publican más papers y los abogados utilizan IA para redactar documentos en minutos en lugar de horas.
El resultado es un mundo donde producir contenido se ha vuelto increíblemente barato e increíblemente rápido. Pero hay una trampa.
A medida que la IA elimina el costo de la creación, también genera una abrumadora inundación de información. Cada día, internet se llena de más artículos, videos, canciones, aplicaciones y documentos de los que cualquier persona podría consumir. El desafío ya no es crear contenido, sino decidir qué merece la atención.
Irónicamente, la IA no está creando una escasez de creatividad. Está creando una escasez de atención.
