Expertos de Harvard han descubierto que el cerebro humano construye frases de forma similar a una inteligencia artificial antes de hablar.
Investigadores de Harvard han revelado que el proceso mediante el cual el cerebro humano estructura las frases antes de emitir el habla opera de forma análoga a la inteligencia artificial. Según el estudio, las neuronas se organizan y funcionan de manera similar a los modelos de IA al momento de construir la comunicación verbal.
Hay cosas que simplemente das por hecho, como la simple acción de hablar y comunicarse con otra persona en tu idioma. Por eso mismo es que el lenguaje es una de las capacidades más fascinantes del ser humano y, a su vez, es una de las más complejas de entender. Detrás de cada palabra existe una red de procesos que logran que el cerebro construya frases antes de hablar.
El equipo de investigadores liderado por el neurocirujano Ziv Williams ha estado estudiando a profundidad los mecanismos que conlleva esta acción. Lograron observar por primera vez la forma en la que las neuronas individuales participan en el proceso cuando un humano habla comúnmente.
"Estos resultados muestran una organización mucho más específica de lo que pensábamos", señala el estudio. Durante conversaciones normales, los científicos descubrieron que algunas neuronas se activaban justo antes de que aparecieran elementos del lenguaje. Por ejemplo, había un grupo que se habilitaba ante sustantivos, otras a estructuras gramaticales, lo que revela una especie de especialización interna dentro del cerebro.
El motivo por el cual esta investigación marca un antes y un después es que, durante décadas se pensó que el lenguaje era el resultado de redes amplias funcionando de forma general, pero ahora se sabe que hay un tipo de división de trabajo neuronal para que funcione.
Tras el análisis, encontraron una coincidencia en las neuronas humanas ante el significado de la palabra o frase. Los LLM (grandes modelos de lenguaje) trabajan de manera similar porque deben predecir las palabras próximas al basarse en las anteriores. El cerebro humano hace algo similar de manera biológica.
Resolver este misterio podría transformar tanto la neurociencia como la inteligencia artificial, además de impulsar avances en tratamientos médicos.
