Instagram ha decidido retirar una de sus funciones más controvertidas de inteligencia artificial apenas unos días después de presentarla.
La herramienta, integrada en el nuevo modelo Muse Image de Meta AI, permitía generar imágenes utilizando como referencia cualquier cuenta pública de Instagram simplemente mencionándola con una arroba.
El problema principal fue la falta de consentimiento: Meta optó por un sistema de opt-out, donde todos los usuarios mayores de edad con cuentas públicas quedaban incluidos por defecto y solo podían impedirlo si localizaban la opción correspondiente y la desactivaban manualmente.
La reacción no tardó en llegar. La poderosa agencia de representación Creative Artists Agency (CAA), que trabaja con figuras como Tom Hanks o Meryl Streep, pidió públicamente a Meta que abandonara ese planteamiento. El sindicato SAG-AFTRA, que representa a más de 160.000 actores, también se pronunció en contra.
Resulta especialmente llamativo que Meta haya tenido que retirar la herramienta apenas unos días después de anunciarla. La marcha atrás refleja que la empresa subestimó el rechazo que generaría un sistema basado en consentimiento por omisión para una función con implicaciones tan evidentes sobre los derechos de imagen.
Más allá de esta función concreta, el episodio deja una enseñanza clara: cuando lo que está en juego es la identidad, la imagen o la voz de millones de personas, el consentimiento por defecto ya no es aceptable.
